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En esta nueva entrega de nuestra serie de formación financiera vamos a hablar del riesgo de crédito y de la importancia de diversificar este riesgo. La Wikipedia hace la siguiente definición:

“El riesgo de crédito es la posible pérdida que asume un agente económico como consecuencia del incumplimiento de las obligaciones contractuales que incumben a las contrapartes con las que se relaciona. El concepto se relaciona habitualmente con las instituciones financieras y los bancos, pero afecta también a empresas y organismos de otros sectores.”

En definitiva, se trata del riesgo de que alguien al que le prestas dinero no te lo devuelva. Es por tanto un riesgo muy importante porque, llegado el momento de no pagar, generalmente se recupera sólo una parte muy pequeña. En caso de haber prestado todo nuestro dinero a una sola institución que no nos lo devuelva, nos encontraremos con que lo hemos perdido todo.

En realidad, nadie en su sano juicio prestaría todo su dinero a una sola persona o entidad, pero el problema surge cuando uno no es consciente de que está prestando el dinero. Existen muchos ejemplos, lamentablemente recientes, de inversores que desconocían esta situación y se llevaron una mala sorpresa. Voy a hacer una lista de casos en los cuales se está asumiendo un elevado riesgo de crédito generalmente de forma no percibida.

Depositar dinero en una cuenta corriente de un banco

Lo creas o no, al depositar nuestro dinero en una cuenta corriente de una entidad, en realidad lo que estás haciendo es prestarle el dinero al banco con la condición de que puedas solicitar que te lo devuelva cuando quieras. De hecho, esta es la razón por la cual te dan un interés. Por tanto, en caso de que el banco quiebre te encontrarás con la sorpresa de que te convertirás en uno más de los acreedores del banco y tendrás que esperar a que se liquide el banco para ver cuánto dinero recuperas.

Esta es la razón, por la cual cuando se empieza a rumorear que un banco tiene problemas los clientes de la entidad hacen cola en las sucursales para ser los primeros en recuperar su dinero. Dado que este comportamiento hacía que las entidades financieras fueran muy frágiles y estuvieran sujetas a rumores se crearon organismos oficiales encargados de, por un lado prestar a los bancos en los casos de pánico injustificado (bancos centrales), y por otro, “garantizar” ciertos importes debajo de los cuales un cliente recuperaría su dinero (fondo de reserva y Estado). En el caso de España el importe cubierto por el Fondo de Garantías de Depósitos es de 100.000€ por cuenta y por titular.

Por tanto, si dispones de dinero en depósitos siempre es aconsejable buscar entidades financieras solventes y, en caso de ser cantidades importantes, diversificar entre varias entidades.

Bonos estructurados

A diferencia de los depósitos, este tipo de inversiones es más habitual en carteras de clientes de banca privada. Los banqueros privados suelen comercializar estos bonos a sus clientes centrándose únicamente en las características del bono, pasando de largo quien es el emisor del mismo y su riesgo de crédito.

Por ejemplo, piensa en un bono garantizado que en 5 años te devuelve el dinero invertido y además te de la rentabilidad del Ibex35 (en caso de que haya sido positiva). Esto parece una magnífica inversión: si la bolsa sube gano y si la bolsa no sube me devuelven mi dinero.

El problema está en quién “garantiza” esos pagos porque hay buenos garantes y malos garantes, o peor aún, hay malos garantes que en realidad parecen muy buenos garantes. Y en este segmento teníamos por ejemplo a Lehman Brothers. Muchos clientes de banca privada perdieron mucho dinero, porque habían invertido en bonos garantizados por Lehman Brothers, muchas veces sin ni siquiera saber que estaban garantizados por esta entidad. En el momento de la quiebra de Lehman en 2008 se convirtieron, al igual que en el caso de las cuentas corrientes, en acreedores del banco. El proceso judicial de recuperación aún continúa hoy, más de diez años después.

Perder dinero es parte del juego de la inversión, pero hay que evitar las pérdidas definitivas e irrecuperables. En el caso de Lehman Brothers (o de las entidades financieras islandesas) el verdadero problema fue que, en algunos casos, la totalidad de los ahorros de un cliente estaban invertidos en estos bonos y por tanto la pérdida fue total y definitiva.

Como norma general, siempre hay que preguntar quién es el garante de una transacción garantizada y ver si estás cómodo con el riesgo de crédito asociado. Mi recomendación es evitar los bonos estructurados, pues en realidad se trata de inversiones con mayor margen para las entidades financieras que los venden y que tienden a concentrar riesgos como el riesgo de crédito. Una cartera diversificada y de bajo coste no necesita en absoluto de este tipo de productos.

Productos de ahorro de aseguradoras y Unit Linked

En caso de contratar un producto de ahorro con una empresa aseguradora o un Unit Linked hay que ser consciente de que en realidad le estamos prestando todo el dinero a la aseguradora y firmamos un contrato en el que se nos promete ciertos rendimientos a cambio. Por ejemplo, en el caso de un Unit Linked, un inversor entrega a la aseguradora un importe que ésta se compromete a invertir en una cartera de fondos de inversión para posteriormente cuando el cliente pida recuperar su dinero, devolverle el resultado de la inversión en esos fondos.

Es decir, que adicionalmente a los riesgos de mercado que estés asumiendo y que dependerán de cada producto en particular, se estará asumiendo un riesgo de crédito muy importante con la propia aseguradora. En caso de quiebra de la aseguradora, los clientes de los productos de ahorro pasarán a ser acreedores de la aseguradora en el correspondiente procedimiento concursal. En este caso la inversión de los clientes no está segregada del balance de la aseguradora, y entran en la masa concursal.

Al igual que con las cuentas corrientes, los organismos públicos han establecido mecanismos para intentar paliar este importantísimo riesgo (pues afecta a la totalidad de la inversión), como por ejemplo el establecimiento de fondos de reserva. No obstante, independientemente del riesgo percibido o de los atenuantes, siempre hay que intentar minimizar los riesgos que no queremos asumir o por lo menos diversificarlos al máximo. Es importante porque, con el tiempo, ocurren eventos que no esperábamos y en el largo plazo la situación de las entidades puede cambiar bruscamente. Por ejemplo, AIG, pasó de ser una aseguradora extremadamente solvente y la más grande del mundo a ser una entidad quebrada y rescatada por los Estados Unidos en apenas dos años (2006-2008).

Por esta razón, te recomiendo evitar el uso de productos como el “Unit Linked” para canalizar tu ahorro a fondos de inversión, especialmente para cantidades importantes, pues existe otra forma de invertir que evita este riesgo de crédito y ofrece la misma rentabilidad esperada: los propios fondos de inversión. Los fondos de inversión son únicamente de sus partícipes y tienen sus propios balances y por tanto la quiebra del gestor del fondo no afecta a las inversiones.  Desde un punto de vista de riesgo de crédito, es mejor construir carteras de fondos de inversión o de planes de pensiones, ya que en ambos casos el patrimonio es de los partícipes y no de la entidad que lo gestiona.

Conclusión

Hay numerosos ejemplos en los cuales los inversores no fueron conscientes del riesgo de crédito: acciones preferentes, obligaciones perpetuas, bonos subordinados… Todos ellos tienen en común lo mismo: surgen del hecho de haber prestado una cantidad importante de tu patrimonio a una sola entidad, que en el momento del préstamo parecía muy solvente pero que con el tiempo empeoró. La cura contra este riesgo es doble:

  • Evitar el riesgo de crédito donde no aporte un valor diferencial como por ejemplo en el caso de los Unit Linked o de los bonos estructurados,
  • Diversificar, diversificar y diversificar. La única forma de obtener rentabilidad es asumir riesgos y el riesgo de crédito es uno más, pero nunca hay que jugar todo a una carta. En una cartera de inversión siempre hay cierta exposición a riesgo de crédito a través de fondos de bonos de gobiernos y de bonos corporativos, pero esta exposición está muy diversificada ya que se presta literalmente a cientos de entidades, y por tanto la probabilidad de que todas quiebren a la vez es nula. A cambio obtendremos una rentabilidad ajustada a este riesgo en el largo plazo.

Finalmente, y como recomendación, antes de contratar cualquier producto, pregunta a la persona que te los está presentado: ¿qué ocurrirá con mi inversión en caso de que tu empresa quiebre? Si la respuesta es que perderías dinero, nunca inviertas todo tu dinero ahí.

En Indexa

No tienes riesgo de crédito adicional al de tus inversiones en fondos de inversión o en planes de pensiones o de EPSV (planes de pensiones para residentes en el País Vasco) porque están en cuentas segregadas de los balances de las entidades que custodian.

En carteras de fondos, el único riesgo de crédito adicional al de tus inversiones que corres, es sobre la pequeña parte de tu cartera de fondos que mantenemos en tu cuenta de efectivo (riesgo de crédito con el banco custodio), que minimizamos manteniendo sólo el nivel de efectivo muy bajo, entorno al 0,70% de tu cartera, que por otra parte está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos.

En carteras de planes de pensiones y de EPSV, el único riesgo de crédito adicional al de tus inversiones que hay es sobre la pequeña parte del patrimonio de los planes que está en efectivo, que minimizamos procurando que esta parte no supere un 2% del patrimonio total de cada plan de pensiones.

Tienes más información sobre riesgos en nuestras preguntas frecuentes "¿Cuáles son los riesgos de invertir con Indexa Capital?" y "¿Qué ocurriría con mi cuenta en Indexa si Indexa fuera adquirida, cotizará en bolsa o cesará en su actividad?".

Estamos a tu disposición para comentar cualquier duda o sugerencia que puedas tener por email (en respuesta a este mensaje), por chat en nuestra página o por teléfono (de lunes a viernes, de 9 a 14h y de 15 a 18h, al 900 431 282).


Saludos,

Unai Ansejo
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