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En una sociedad en la que la tecnología está al servicio de unos intereses de clase, es comprensible que los no beneficiarios contemplen el progreso tecnológico con cierto recelo. En vez de centrarse en su manipulación clasista, auténtica razón por la que la ciencia y la tecnología puedan constituir una amenaza, este temor, al que cabe llamar tecnofobia, presenta dos aspectos principales: por una parte el miedo al poder destructivo y avasallador de ciertos logros tecnológicos; por otra, el temor de que la máquina desplace al ser humano como productor, cosa que en una sociedad equitativa y racional debería contemplarse como una gozosa liberación, pero que en la nuestra, basada en la explotación y la competencia, supone una constante amenaza para los trabajadores”.

Stanislav Lem, Ciberíada.

La tecnología no es en absoluto neutral, siempre refleja los ideales de aquellos que la financian.

De entre todas las esferas de la vida, el procomún ha tenido especial relevancia y repercusión en el ámbito digital. Es precisamente en Internet donde los comunes se han convertido en una fuerza económica sumamente independiente y poderosa. Antes del desarrollo de las tecnologías digitales, los comunes figuraban en el imaginario popular como una mera anécdota de la historia medieval o como un remanso de aguas estancadas dentro de la investigación de las ciencias sociales. Pero el desarrollo de las dichas tecnologías ha traído consigo un resurgimiento de los comunes como sistema alternativo a la dominancia corporativa.

La llegada de Internet convocó a un enjambre caleidoscópico de comuneros que, oprimidos por las leyes del copyright pero empoderados por las tecnologías digitales, empezaron a concebir una sociedad más abierta y democrática. Los comunes digitales permiten a cualquiera copiar y compartir contenido, y hacen posible la colaboración y organización remota de comunidades que han resultado ser extraordinariamente resilientes. Internet nos permite descentralizar el poder y democratizar la creatividad a escala global. 

Para practicar el procomún online solamente necesitas una plataforma de software compartida y un ordenador con acceso a Internet. Un grupo de personas puede crear y compartir su propio contenido, desafiando la centralización y el control de los grandes medios de comunicación.

Así comenzaron a proliferar las redes sociales, la Wikipedia y la blogosfera, el primer medio de comunicación distribuido. Los blogs son espacios de libertad frente al cercamiento de las plataformas corporativas de redes sociales y frente a los muros de pago de los medios de prensa. La proliferación de bibliotecas, jardines digitales y recursos educativos abiertos (OER) permiten a los usuarios aprender y crecer a través de la participación y el intercambio. El saber también es un recurso común que se archiva en repositorios gigantescos con el objetivo de crear un corpus de conocimiento que perdure durante generaciones.

La capacidad sin precedentes de Internet para compartir y promover la cooperación social lo convierten en el caldo de cultivo idóneo para gestar nuevas formas de producción creativa que no se basan en el mercado ni están controladas por el Estado. La primera y más impresionante ola de revelaciones sobre los comunes digitales llegó con el software libre o de código abierto, un software accesible, participativo, responsable y transparente. Está diseñado de manera que cualquier usuario puede examinar, toquetear, mejorar y compartir libremente el código sin infringir los derechos de autor de los creadores. Los principios del código abierto también han inspirado al movimiento de diseño abierto, el cual nos invita a diseñar maquinaria agrícola, muebles, componentes de ordenadores e incluso automóviles.

Y es que, a diferencia de otros modelos de gestión de recursos, la filosofía del procomún considera que cuanto más gente participe y se beneficie del recurso, mayor es su valor. 
En el famoso ensayo La catedral y el bazar, el hacktivista Eric S. Raymond trazaba una evocadora analogía a fin de comparar el software de código abierto (“el bazar”, cuyo máximo exponente es el sistema operativo GNU/Linux) y el software propietario (representado por el código hermético y jerarquía vertical de la catedral):

El estilo de desarrollo de Linus Torvalds no tenía nada que ver con la silenciosa y reverente construcción de una catedral; al contrario, la comunidad Linux se parecía más a un gran bazar bullicioso donde se mezclan distintas necesidades y enfoques (tal y como se refleja en los depósitos de software Linux, que admitían contribuciones de cualquiera). El hecho de que este “estilo bazar” funcionase, y que funcionase tan bien, me parecía milagroso. Mientras lo iba aprendiendo, me esforcé por comprender cómo era posible que el mundo Linux no solo no se desmoronase en medio de una colosal confusión, sino que además parecía ir de logro en logro a una velocidad difícil de imaginar para los constructores de catedrales”.
Unplug, de NVM ILLUSTRATION
Como ya hemos comprobado varias veces a lo largo y ancho del ciberespacio y de la vida cotidiana, la colaboración y la cooperación albergan un increíble potencial que deja en evidencia a los sistemas privados y propietarios regidos por la lógica de mercado.

Obviamente, nada de esto sería posible sin las licencias Creative Commons, que permiten invertir las reglas del juego del copyright para compartir las obras legalmente. Estas licencias permiten a los creadores desarrollar comunes con contenido compartible y justificar los límites legales de la apropiación privada o comercialización de sus contenidos.  En Guerrilla Translation, por ejemplo, utilizamos una licencia más explícitamente anticapitalista: la Licencia de Producción de Pares. Resulta, cuanto menos, surrealista que los derechos de propiedad se apliquen a todo por defecto y que haya que ingeniárselas para poder sortear la lógica del copyright y compartir nuestras propias obras.

Sin embargo, oscuras nubes se ciernen sobre nuestros derechos y libertades digitales (como las intenciones de Donald Trump de acabar con la llamada neutralidad de la red o los despliegues de las corporaciones tecnológicas para hacerse con el control de Internet mediante kilométricos cables submarinos, por mencionar un par). En estos tiempos de crisis y confusión mundial, me gustaría concluir con un extracto de la Declaración de Independencia del Ciberespacio:

En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fábricas. Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros "yo" virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos. Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes”.

Tal y como demostró el sistema operativo GNU/Linux, los valores creados socialmente compiten y le ponen las cosas muy difíciles al mercado y al corporativismo tecnológico. A través de comunes digitales abiertos, cualquiera puede acceder al conocimiento, experimentar, acelerar la innovación e incubar nuevas formas de organizarse. Por eso, aficionados, rebeldes, artistas, ciudadanos y emprendedores sin titulaciones académicas, poder adquisitivo o afiliación institucional, se embarcan en proyectos que, de un modo u otro, contribuyen a un nuevo orden cultural y comercial. Una revolución en pos de un pluriverso de cultura abierta, códigos libres, sistemas colaborativos y democráticos encabezada por gente de a pie, gente como tú y como yo.



El Equipo de Guerrilla Media Collective
 

Libres, dignos, vivos: el poder subversivo de los comunes


A través de nuestro recién estrenado blog en El Salto presentamos la introducción del libro Libres, dignos, vivos: el poder subversivo de los comunes, de David Bollier y Silke Helfrich. Traducido por el equipo de Guerrilla Translation, Libres, dignos, vivos es una reconceptualización fundacional del procomún, que ofrece una visión evocativa de futuro más allá de las carencias del binario capitalismo/socialismo.

Firmado por dos de las figuras más prominentes del ámbito del procomún, el libro está repleto de experiencias vitales surgidas del pluriverso de los comunes.
En colaboración con las compañeras de Icaria editorial, el libro se publicará en septiembre del 2020. El texto se irá serializando, capítulo a capítulo, en la web española del libro, de próxima creación (de momento podéis consultar la web en inglés).

Puedes leer la introducción al libro aquí.
 
¡Sin traducción no hay revolución!
Los tecnólogos por la libertad y el futuro de la justicia global, por John Postill

"El término «tecnólogos por la libertad» define a aquellos actores políticos, tanto individuales como colectivos, que combinan el conocimiento tecnológico con el ingenio político para proyectar mayores libertades digitales y democráticas. De hecho, para los tecnólogos por la libertad el destino de internet y el de la libertad humana se encuentran estrechamente entrelazados. Lejos de ser soñadores de una tecnoutopía o de un inútil activismo de sillón que cierta parte de los expertos de internet consideran, mi investigación antropológica demuestra que la mayoría de ellos son, de hecho, pragmáticos tecnológicos. Es decir, asumen una visión extremadamente práctica de los límites y posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen para un cambio político."

Lee el artículo completo aquí.
5 estrategias para recuperar nuestra hegemonía digital, por Schneider, Orsi, Mancini, Pasquale y Scholz

"Un renacimiento cooperativo en Internet es posible y las herramientas necesarias para lograrlo están cada vez más al alcance de nuestras manos. Pero esto supondrá cambiar los hábitos de financiación y gobernanza que marcan las pautas actuales de la industria tecnológica. También supondrá un cambio en la manera en la que nosotros, los usuarios, elegimos qué herramientas utilizamos y cómo."

Lee el artículo completo aquí.

Próximos eventos

Foro Social Mundial de Economías Transformadoras
[25 de Junio - 1 de Julio]
¡Este jueves arranca el Foro Social Mundial de las Economías Transformadoras 2020!
Esperamos con anhelo ser parte de las confluencias, diálogos y actividades que tendrán lugar en esta semana.  Consulta el programa de actividades, participa, o asiste a las sesiones registrándote aquí. El FSMET visibiliza y reconoce los proyectos de economías transformadoras que proporcionan una narrativa alternativa para hacer frente al discurso hegemónico capitalista.

El Telar, Voces del Tejido Comunitario
[Todos los jueves a las 6pm CST]
El Telar es un programa producido por la Red Nacional de Arte y Gestión Cultural Comunitaria GuanaRed. Su objetivo es visibilizar diversas realidades y temáticas vinculadas al quehacer comunitario, la autogestión y la transformación social, las luchas sociales , el arte y la cultura, desde las experiencias de sus protagonistas. El tema de esta semana es "Migración y refugio en tiempos de confinamiento". Puedes escucharlo en Radiocronía.

Jornadas Virtuales de Ecofeminismo Antiextractivista por el Buen Vivir
[4 y 5 de Julio]

En estas jornadas se imaginan otros mundos posibles, desde la consolidación de economías territoriales, la solidaridad e intercambio de haceres y saberes de los pueblos, y a partir del respeto de los ciclos de la Naturaleza. Se reinvidica la agroecología, el cuidado de las semillas nativas, la creación de huertas urbanas, de redes de intercambio y abastecimiento comunitario. Si deseas asistir a estas jornadas virtuales, escribe al correo que aparece en la imagen, o bien puedes esperar a que publiquen el vídeo en el perfil de Facebook de Mujeres y la Sexta.
 

El Pluriverso de los comunes y más allá...

         


Sursiendo
La comunidad de Sursiendo contribuye al cambio social desde la defensa de los comunes, a través de una perspectiva de género, apoyándose en la educación y la comunicación popular. Desarrollan y tienden puentes entre cultura y software libre, bienes comunes naturales, tecnología, tecnopolítica y hacking, participación social, comunicación y [hack]feminismos. Sursiendo abre debates en torno a los derechos digitales, abona a la soberanía y la biodiversidad tecnológica con la intención de quitarle el ‘conocimiento experto’ a los centros de poder y generar pequeños nodos de empoderamiento digital que nos permitan poco a poco tomar el control de nuestras vidas online y reescribir las tecnologías. Descubre más sobre el proyecto aquí.

                   

Rancho Electrónico
Rancho Electrónico es un hackerspace en la Ciudad de México donde hackers, hacktivistas, usuarios y usuarias de software libre se reúnen para experimentar con diversas tecnologías y compartir conocimiento. Este laboratorio hacker autogestionado tiene como objetivos la construcción horizontal del conocimiento, fomentando la participación solidaria. Empleando las tecnologías libres para generar un impacto social y político, Rancho Electrónico subsiste gracias al esfuerzo y contribución de sus integrantes. Descubre más acerca del proyecto aquí.
¿Te has perdido las anteriores entregas de La Comunal? Puedes leer nuestros todos nuestros números anteriores aquí.

¿Qué estamos leyendo?

En esta sección compartiremos nuestros artículos, ensayos y libros favoritos sobre el mundo del procomún y otros movimientos afines. ¿Quieres compartir tus lecturas favoritas? ¡Escríbenos y envía tus sugerencias!
 
Ética hacker y comunalidad digital: la necesidad de construir una Internet biodiversa en tiempos de crisis
por Sursiendo.

Este es el primer capítulo del libro Prácticas comunicativas y prefiguraciones políticas en tiempos inciertos, una constelación de voluntades, corazones, reflexiones, sentires, y análisis que describe y analiza prefiguraciones políticas en México y Honduras. Puedes leer el primer capítulo aquí o leer o descargar el libro entero de forma gratuita.

Los comunes coloniales y la descolonización de la izquierda
por Daniel Montáñez y Juan Vicente Iborra.


Han empezado a surgir una serie de contradicciones en las propuestas de la nueva izquierda comunal que han llevado a algunxs intelectuales indígenas a plantear la existencia de unos “comunes coloniales”:  generalmente fieles al ideal moderno occidental que postula un linealismo teleológico histórico donde los pueblos occidentales son presentados como los más “avanzados” del mundo. En el artículo se señalan dos formas en las que los comunes reproducen el colonialismo. 

Lee el artículo completo aquí.

 
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